Leonel Fernández, un líder renovado

Por: Pascual Ramírez

Los cambios más importantes que han sucedido en la historia provienen de líderes o personas que se han atrevido a dar pasos arriesgados y desafiantes, pero con la certeza de que conducen a un destino cierto, máxime cuando se comprendía que desde donde estaban no se podía llegar a donde querían y se necesitaba llegar.

El profesor Juan Bosch, también tuvo que hacerlo en su momento cuando se dio cuenta de la imposibilidad de “desgarrapatizar al buey”, en referencia a una organización carcomida por un proceso acentuado de inversión de valores, de lo cual nunca se ha podido recuperar.

renovarse era un imperativo del momento para potenciar las perspectivas de poder del nuevo partido que fundó y también para recomenzar mejor su misión política socialmente redentora. Hoy, su discípulo más aventajado, el doctor Leonel Fernández, se vio compelido por la historia a seguirle los pasos. De ahí la fundación del partido Fuerza del Pueblo que nace como negación y superación del PLD de hoy, en lo ideológico y en los principios.

El nuevo PLD se ha convertido en una estructura corroída por el arribismo, esclerotizada por el sectarismo y el grupismo; desgastada por el oportunismo y las ambiciones desmedidas, y anquilosada en el tiempo. Ya no tenía sentido para el presidente Fernández quedarse en un partido que había perdido su razón de ser y su mística original, y, sobre todo, se había constituido en una corporación de intereses pecuniarios, donde lo único que unía a su cúpula dirigencial era la pura y simple repartición de los cargos y canonjías del poder.

En este sentido, me atrevería a retar a cualquier ciudadano a que me diga cuando fue la última vez que escuchó a un miembro del Comité Político o Central del nuevo PLD, quizá con alguna excepción, hablar de un problema nacional, de alguna propuesta de solución o de interés para la ciudadanía.

En ese contexto, resultaba cuesta arriba para Leonel tratar de liderar un partido con un grupo de individuos que habían dejado atrás los principios del boschismo y los planes de nación que le dieron fundamento existencial al viejo PLD, entidad que ha involucionado, convirtiéndose actualmente en un ente corporativo para la búsqueda de lucro personal, como fin último del usufructo y búsqueda del poder.

En este histórico momento de cambio que vive el mundo en todos los órdenes de la vida cotidiana, incluyendo el aspecto político, los líderes de las tallas del Dr. Leonel Fernández tienen que ponerse a la altura de las circunstancias, no temiendo enfrentar a las fuerzas obstruccionistas que impiden dar un giro de timón a la nación para superar el atraso y colocar al país, en el concierto de naciones avanzadas y civilizadas del mundo.

Es por todo eso, que la fundación del Partido Fuerza del Pueblo debe ser visto como un gran salto hacia adelante en el camino de la renovación política y el fortalecimiento del liderazgo leonelista, sin aquellos individuos que solo servían de retranca para que no pudiera impulsar sus ideas y su visión de país.

Durante sus últimos años de militancia en el nuevo PLD Leonel tuvo que cargar sobre sus hombros situaciones que solo por disciplina partidaria tenía que soportar, pero que no representaban sus íntimas y verdaderas convicciones de estadista y profundo amor por la liberación de las masas irredentas.

Hoy, Leonel Fernández es un líder renovado, es una realidad nacional, es un compromiso con la mayoría humilde del país, es un proyecto renovado acorde con las necesidades y expectativas de todos los dominicanos de buena voluntad, pero con la aguda inteligencia de entender todos y cada uno de los grandes problemas que aquejan a la nación dominicana.

La renovación no depende de la edad, de cara nueva, ni del que haya o tenga muchos tiempos gravitando en el quehacer público; pues nada se consigue con individuos representando estructuras que reeditan las conductas y los peligros que deseamos superar.

Ha llegado la hora de renovar la confianza y la fe de nuestro pueblo en un mejor futuro y un mejor destino, y eso no se podía lograr en un viejo partido que había devenido en feudos de grupúsculos creados para la repartición de privilegios y que habían mostrado su inefectividad para atender las demandas del pueblo. Sin esa carga, Leonel ha devenido en un Líder Renovado.

 

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