Realizan actos al prócer de la Restauración, Gregorio Luperón al conmemorarse 179 aniversario de su natalicio

SANTO DOMINGO. –El Ministerio de Defensa realizó hoy actos solemnes en honor al destacado prócer de la Restauración Gregorio Luperón, Al conmemorarse hoy 179 aniversario del natalicio.

En la ceremonia encabezada por el Viceministro de Defensa Miguel Peña Acosta, se le rindieron honores militares, se destacaron las cualidades de Luperón así como su calidad humana, la gran dedicación y amor patriótico que lo llevaron a entregar su vida por la libertad de nuestro país. Las actividades fueron realizadas en la plaza construida en honor al prócer en el Mirador Sur.

Gregorio Luperón, nació en Puerto Plata, el 8 de septiembre de 1839, y murió el 20 de mayo de 1897.

Fue un militar y político dominicano. Fue también presidente provisional de la República Dominicana entre 1879 y 1880.

Después del llamado Grito de Capotillo en la provincia de Dajabón el 16 de agosto del 1863 encabezado por Santiago Rodríguez y 14 hombres más, a Luperón le tocó tomar iniciativas en Moca y La Vega valiéndose de su rango de general.

Tan pronto le fue posible, se incorporó a las operaciones de Santiago donde quedó al mando del comandante en jefe de la guerra restauradora, el general Gaspar Polanco, quien había sido designado como tal por el consejo formado por Pedro Antonio Pimentel, Benito Moncion y Jose Antonio Salcedo (Pepillo), por su antigüedad en el ejército de la primera república. Desde su puesto, hostilizó a los españoles el 6 de septiembre en la Batalla de Santiago.

Fue un hombre de un fuerte sentido patriótico y de gran valor en el uso de las armas y las estrategias de guerra. Por estos méritos, cuando se supo que Pedro Santana pretendía invadir el Cibao, se le designa Jefe Superior de Operaciones en las provincias del sur y del este. En Santo Domingo, se bate de frente al ejército español, que era comandado por Pedro Santana, por entonces Marqués de Las Carreras. Pese a ser poderoso y disciplinado, el ejército español fue derrotado en una estrategia de guerra de guerrillas, debido esto a la inferioridad en número y en calidad de medios por parte de los rebeldes.

Luego reforzo las operaciones de Baní y San Cristobal donde expulso a los anexionistas. Retornó a Santiago, donde apoyó sin reservas el gobierno de Gaspar Polanco, a pesar de haberse negado a participar en el movimiento que derrocó a Salcedo, ya que entendía que bajo el gobierno de Polanco la guerra restauradora recuperaría el vigor que había perdido durante el gobierno de Salcedo.

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