El vudú en el PLD

Por: Miguel Solano

Ventura Camejo es una lengua maléfica, siempre lo ha sido: ¿Nació así? Como puerco siempre camina con la cabeza para abajo, jocundo en el lodo, oliendo lo podrido y recomiéndose sus propios excrementos. Cuando lo reconocieron parece que cometieron un error gramatical y en vez de escribir su apellido como “Camello” lo legalizaron como ‘Camejo’.

 Los puercos no tienen amo, ni valores ni principios…

Cuando ganamos las elecciones en el 96, Camello le sonrió a Leonel y el presidente no pudo descubrir lo maléfico; la sonrisa fue como la del puerco: ¡Con la cabeza para abajo! Leonel creyó que al darle el puesto aseguraría su lealtad y mientras pudo firmar decretos fue así. Ahora Danilo cae en la cuna del maléfico. Espere, señor presidente, a que no pueda firmar decretos y verás que no te dirigirá la palabra compañero.

Mientras tanto el presidente cree que le puede sacar beneficios uniendo al maléfico con el vudú de Elpidio Báez y Gonzalo Castillo, quien está en el listado de los que vivió el milagro de «cruzar el lodazal sin ensuciarse»

CAMELLO, quien como responsable de la administración pública debería estar en los tribunales respondiendo por todos los actos de corrupción, ha conseguido mantener su puesto sobre la base de esparcir el veneno que el Palacio le suministre. Ahora anda promoviendo una nueva modificación a la Constitución. ¿Le importa que el 70 por ciento de los dominicanos se opongan? No, no le importa: el puerco no tiene amo.

Si Gonzalo Castillo, Elpidio Báez o Ventura Camello hubiesen leído la novela de José Tomás Pérez tendrían una idea clara de lo que le pasó al brujo.

Pero Elpidio, Camello y Gonzalo son de «La gente detrás del muro» y probablemente no se han enterado de que nuestro embajador en Washington escribió una novela.

El PLD no puede permitir que una alianza entre el maléfico y el vudú encierren su destino detrás del muro. El PLD tiene que salir del vientre de la bestia, a patadas y gritos. El PLD no puede seguir viviendo en esa soledad sin Dios.