Dos periodos y nunca jamás

Por: German Ramírez

En La República Dominicana, la democracia se ha dilatado cientos de años para fortalecerse. Esta limitación es, sin lugar a duda, la principal causa que impide un desarrollo sostenible en beneficio de nuestra sociedad. Y es que, en los sistemas democráticos, el desarrollo está relacionado con un sistema político eficiente, estable, donde prime la transparencia y el buen funcionamiento de sus instituciones. Esto no puede ser posible, sin una democracia funcional, como pasa en República Dominicana.

Y aquí nos hacemos la pregunta, ¿De dónde viene la frase Dos Periodos y Nunca Jamás?

Aunque no estuvo consagrado en la Constitución, sino hasta 1951, el gobernar por dos períodos y nunca más se convirtió en una ley constitudinaria para los presidentes de Estados Unidos. Desde George Washington, hasta Franklin D. Roosevelt, nadie gobernó por más de dos periodos. Solo el presidente Roosevelt gobernó por más de 8 años, provocando la enmienda 22 del 1951, donde se plasma tácitamente dos periodos y nunca jamás.

Cuando se habla de democracia, tenemos que hablar de alternabilidad. Es que la democracia es un sistema que nació en el primer país que enfrentó las monarquías del siglo XVI en adelante, Estados Unidos, donde cada hombre era igual ante Dios, y por lo tanto, todos tenían el mismo derecho de gobernar la nación.

Es después de la muerte del presidente Roosevelt que los líderes de Estados Unidos deciden poner límites a la presidencia del país más allá de Dos Periodos, con la enmienda 22 del 1951. “Ninguna persona podrá ser elegida para el cargo de presidente más de dos veces, y ninguna persona que haya ocupado el cargo de presidente, o ejercido como Presidente, durante más de dos años de un mandato para el que otra persona hubiera sido elegida como Presidente, será elegida para el cargo de Presidente más de una vez.” (Constitución de Estados Unidos).

Aunque después que esta enmienda entró en vigor, ningún presidente ha osado de cambiar la constitución para optar por un tercer periodo. Quizás si presidentes tan populares como Clinton, Reagan o Obama hubiesen tratado de reformar la constitución con estos fines, no hubiesen logrado el apoyo de las 3/4 partes que se requiere para abrogar esta enmienda.

Mientras que nuestro país, desde su misma fundación los primeros presidentes modificaron la constitución para tener más poderes y para perpetuarse en él.
Pedro Santana, tan pronto llega a la presidencia, impone que a la constitución se agregue el artículo 210, que le da prácticamente un poder absoluto sobre los demás poderes consagrados en la renaciente constitución.

Para entender mejor, es conveniente que conozcamos como se puede reformar nuestra carta.

La propuesta se presenta en el Congreso Nacional con el apoyo de la tercera parte de los miembros de una u otra cámara, o por el Poder Ejecutivo. Se debe emitir una ley de convocatoria, que no puede ser observada por el Poder Ejecutivo. La Asamblea Nacional Revisora se reunirá a los 15 días siguientes a la publicación de la ley, con un quórum de más de la mitad de cada una de las cámaras y la decisión avalada por la mayoría de las dos terceras partes votos.

Desde Santana hasta Medina, el denominador común de la mayoría de los presidentes que han reformado la constitución, lo han hecho con el único fin de perpetuarse en el poder. Esto ha sido el talón de Aquiles para un desarrollo sostenible en la República Dominicana.

En nuestro país, el Caudillismo es la ideología y cultura que impera en los líderes políticos. Cada presidente y sus seguidores piensan que la nación es una herencia, que es una finca que heredaron de sus padres. Todos están en contra del continuismo cuando están en la oposición, pero luego que asumen la presidencia, se olvidan que en algún momento fueron anti releccionestas. Se les olvida hasta que juraron ante Dios y ante el pueblo respetar las leyes y la constitución.

Y aunque la misma carta magna dice como se puede reformar y no es ilegal reformarla, todos sabemos que nunca han sido legítimas las 39 veces que se ha modificado para beneficios personales y perpetuarse en el poder.

Si comparamos ambos países, Estados Unidos y República Dominicana, podemos ver claramente la diferencia en el desarrollo de ambo, por ende estamos más que seguro que hay radica la gran diferencia entre ambos países, es la base de Dos Periodos y el Nunca Jamás. Este sistema de alternabilidad le permite a un país, nuevo liderazgo, una verdadera división de poderes, y un control a los presidentes de turno (que de entrada tienen demasiado poderes), para que no abusen del cargo porque en varios años volverán a ser ciudadanos comunes. Cuando un presidente tiene la posibilidad de volver al poder, sea consecutivo o alternado, quedan los compromisos y el miedo que si vuelve puede tener alguna represalia con un ciudadano u otro.

SI Danilo, Leonel e Hipólito hoy tienen alguna influencia sobre los poderes fácticos de nuestro país, ha sido por eso, por la influencia que todos han ejercido desde la presidencia. ¿Como es posible que hoy tengamos los mismos protagonistas que tuvimos hace 20 años? Los tiempos cambian, y así deben cambiar los líderes.

La generación que dirigen los partidos de República Dominicana hoy en día es la misma por más de 30 años. Entonces, si alguien viene de esa cultura caudillista, ¿cómo podemos esperar que sea diferente cuando llegue al poder? Hay una conducta aprendida que vivirá en su subconsciente y en su consciente que va a influir directamente en sus decisiones. No es posible cambiar nuestro régimen con el liderazgo político actual.

Sin lugar a duda, el sistema de Dos Periodos y Nunca Jamás, es el más idóneo para nuestra República. Un presidente puede usar sus primeros 4 años para iniciar las reformas que prometió y cumplir con los compromisos políticos. Luego, si el pueblo está conforme, deberá usar los próximos 4 años para tomar medidas más radicales, y quizás tocar sectores de poder que no pudo hacerlo en los primeros 4 años, pero como no podrá volver Nunca Jamás, no tiene que preocuparse por perder el apoyo de estos sectores y así lograr cambios más radicales en beneficio de los mas necesitados.

En conclusión, Nuestra generación tiene el compromiso y el deber de cambiar de una vez y por todas, esta cultura caudillista que solo viene a alimentar el Ego de los líderes y sus seguidores. Mas, solo sirve para que los presidentes gobiernen para perpetuarse en el poder con medidas populares, que sean permisivos a la Corrupción y con una gran Impunidad.

Como ciudadanos conscientes estamos llamados a acabar con el caudillismo, para que nuestro país termine esta larga transición hacia una democracia funcional y un desarrollo Sostenible.

Mas, somos nosotros los dominicanos del exterior, que hemos vivido en países desarrollados, con división de poderes, en verdaderos estados de derecho, debemos aportar lo más que podamos a que esa transición se concretice.

Para esto, nos comprometemos a cuando lleguemos al congreso en el 2020, con la ayuda de Dios y de nuestros compatriotas del exterior, a proponer una mayoría calificada de tres cuartas partes (3/4) de la asamblea revisora para reformar la constitución con fines reeleccionistas.

 

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