Un paralelo entre Miguel Vargas y Danilo Medina

Por: Ramón Núñez Ramírez

Danilo Medina y Miguel Vargas Maldonado nacieron en niveles económicos y regiones diferentes, uno es un empresario que se metió a la política, el otro un político que se rodeó de empresarios, pero tienen en común que Vargas Maldonado recibió un partido grande y lo ha convertido en uno minúsculo y el Presidente Danilo Medina, aprovechando el poder pudo coptar el partido, también lo recibió grande, triunfante en seis elecciones consecutivas, y va camino a convertirlo en una réplica del PRD.

En 2008 Vargas Maldonado perdió las presidenciales frente a Leonel Fernández y obtuvo alrededor del 42% de la votación, el 7 de junio de 2009 fue escogido por la Comisión Política como Presidente del PRD, perdió la convención de Hipólito Mejía, que estuvo al tris de ganar las elecciones de 2012, pero finalmente el PRD y aliados perdieron con 46.95%. La facción de Hipólito Mejía trató de expulsarlo pero fue beneficiado por varias sentencias del TSE y finalmente una parte de los dirigentes, encabezados por Luis Abinader e Hipólito Mejía formaron tienda aparte.

El 9 de septiembre de 2014 se funda el PRM, apenas a dos años con Luis Abinader como candidato presidencial, logran el 34.98% de las votaciones frente a un 61.74% de Danilo Medina. El PRD en esas elecciones se derrumbó y obtuvo el 5.86%, pero le permitió seguir recibiendo la tajada del 80% de los recursos presupuestarios más los empleos otorgados por el PLD.

En las presentes elecciones el PRM con Luis Abinader como candidato emerge como el partido mayoritario que arraso en las municipales, en las presidenciales y las congresuales, mientras el PRD en las presidenciales apenas obtuvo 2.5%. Miguel Vargas Maldonado convirtió un partido mayoritario en uno minúsculo.

Danilo Medina fue derrotado en 2000 por Hipólito Mejía y por Leonel Fernández en 2007 en elecciones internas, en 2012 logró el triunfo gracias al apoyo de Fernández a pesar de lo cual entre 2012 y 2016 trataron de destruirlo política y moralmente, y aun cuando hubo un pacto, que el danilismo no cumplió, se preservó la unidad.

En 2019 el Presidente Medina intentó otra modificación constitucional para reelegirse pero el movimiento de masas dirigido por Leonel Fernández por un lado y Luis Abinader desde la oposición, más la llamada del Secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, abortaron esos nefastos propósitos y en vez de apoyar uno de los precandidatos con mayor sagacidad y trayectoria política opto por elegir al peor, una persona con limitaciones neurolingüísticas y una cadena de acusaciones de corrupción, y lo impuso en las primarias con un fraude múltiple.

No es necesario ser un analista político para proyectar que un partido que bajó de 50.22% en 2016 a 33.1% en 2020(sin aliados), que perdió mayoría en congreso y municipios, con un “líder” inhabilitado para optar por la presidencia, con funcionarios sometidos a procesos penales por corrupción, más dirigentes medios y de la base desempleados; el futuro de esa organización es que una parte de sus miembros y simpatizantes emigren al PRM y otros al Partido Fuerza del Pueblo.

El afán de perpetuarse en el poder, la prepotencia, la corrupción y la división han llevado al PLD, que lucía invencible hasta octubre de 2019, a una apabullante derrota y las bases del partido reclamaran al Presidente Medina la responsabilidad principal por ese revés, así como también a los miembros de CP y del CC, unos por complicidad y otros por preservar un empleo. El destino del PLD es similar al del PRD. Lo veremos en 2024.

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