La economía dominicana: Hora de pensar y atrincherarse

Por: José Lois Malkún

Casi nada está bien pero no todo está mal.

El PIB se ha derrumbado y con suerte cierre el año en alrededor de un 5%, que no esta tan mal. En el 2018 cerró en 7%.

El presupuesto sigue modificándose para aumentar deudas, posponer pagos de corto plazo y llevarlos a largo plazo y reasignar fondos para subsidiar al sector más desprestigiado y corrupto que hay en el país. El eléctrico, por supuesto, al que ahora quieren inyectarle US$400 millones de préstamo para realizar más estudios. Cabrones, tenemos 60 años haciendo estudios de esa porquería y todo sigue empeorando.

Los ingresos tributarios estarán por debajo de lo programado aun con la reducción de RD$15 mil millones de los ingresos estimados originalmente.  ¿quién metió la pata hasta el fondo?

El gasto corriente, será mayor a lo programado, gracias al gigantesco despilfarro del dinero público para que el penco candidato del danilismo ganara las primarias.

¿Quién pagará la cuenta del Penco Gonzalo? Todos los pendejos que no votaron por él (93% de la población y el 87% de los que tienen derecho a voto).

El déficit fiscal del SPNF (Sector Público no Financiero) estará muy por encima de lo programado, como siempre y cerrará cerca del 2.4% del PIB. Y el déficit consolidado (incluyendo Banco Central), va por el mismo camino (cerca del 4% del PIB).

La inversión pública estará por debajo de lo programado, porque una burocracia estatal parecida a la fosa de Milwaukee, se lo traga todo. La deuda se paga con más deuda.

El peso se devaluará más de lo programado, primero, gracias a la incertidumbre desatada por los intentos reeleccionistas de Danilo y después por unas primarias cuestionables del PLD y su posterior división, que auguran un torbellino político si esa auditoria forense se atreve a decir: “HUBO FRAUDE”.

Si oye esa mala palabra en la JCE, coja su mochila, meta en ella a su mujer y sus hijos y váyase corriendo al Pico Duarte. Deje la suegra para que llegue a tiempo.

La llegada de turistas sigue en descenso afectando los ingresos del más importante generador de divisas. Mala suerte y poco tacto.

La agricultura sufrirá una fuerte caída por la sequía. Se importará plátano y rulos para navidad o no habrá pasteles en hoja.

La manufactura está de capa caída y la construcción por debajo del 2018.

El comercio también está en el suelo y el griterío se oye hasta en Haití.

Agua y energía y la intermediación financiera muestran números positivos.

Igual con la minería, que está repuntado.

La balanza comercial de bienes seguirá deteriorándose con un déficit mayor al del 2018. Nada nuevo.

El déficit de la cuenta corriente de la Balanza de Pagos será mayor al del 2018, alcanzando un 1.6% del PIB.

La inflación e pa arriba que va (2.38% a septiembre), pero estará por debajo del rango meta por obligación (4%)

La inversión extranjera neta estará cercana a la del 2018 y muy por debajo del 2017.

Las remesas siguen aumentando, gracias a los ausentes y no a los presentes.

Las reservas netas se mantendrán por encima de US$7,500 millones si entran nuevos préstamos antes de fin de año, pero continuarán bajando para contener la depreciación del peso.

El crédito, con todas las facilidades otorgadas, ha crecido, pero no al ritmo que esperaban las autoridades.

Los sectores favorecidos con las facilidades de crédito están o muy endeudados (empresas), o muy saturados (vivienda) o asustados por la delicada situación política del país.

La base monetaria ampliada se está contrayendo y el medio circulante también, pero en menor ritmo.

Los valores en circulación del BCRD siguen aumentando y en los primeros 15 días de octubre crecieron casi igual que el monto que se liberó del encaje legal.

La deuda superará el 56% del PIB a fin de año y en el 2020 estará justo en los alrededores del 60% y cuidado porque es año de elecciones.

¿Y las expectativas? Con dos elecciones en el 2020 y con un gobierno derrochador, hambriento de poder y dispuesto a llevar al país a la bancarrota sin importarle un carajo lo que se le interponga, es mejor atrincherarse en su casa, olvidarse de la chercha, no endeudarse y si puede escaparse a otro país mucho mejor.

Porque aquí se va a desatar los mil demonios si estos hijos de lucifer pretenden repetir lo del 6 de octubre.

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