Ideología de género: Un Crimen contra la Salud de la República

Por: Julián Padilla

Correspondencia efectiva de las leyes en un estado de derecho. No existen dudas de la importancia que ha tenido la lucha de la mujer por merecer en la praxis los mismos tratos y consideraciones que había impuesto el hombre y permitido por ella misma durante siglos. Las diferenciaciones de algunas mujeres de la historia siempre la catapultan muy por encima del hombre y la lucha continúa hasta nuestros días. De ahí que la igualdad o equidad de género, obedece en principios a un derecho inmanente que tanto el hombre como la mujer desde su existencia han tenido el derecho a la conquista, pero que, por interpretaciones acomodadas a culturas casi siempre degradantes, dejaban en un segundo plano a la mujer, dando siempre la primacía en todo lo relacionado al liderazgo al hombre. A ese hombre que ha sabido a través de los siglos imponerse, corromperse, abusar, y dañar cada sociedad en la que le ha tocado ejercer el poder. Pero acompañando como siempre de su fiel inspiración, la mujer. Esa que siempre le empuja a alcanzar nuevos retos. Casi siempre a cualquier precio. Pues, el ser humano, hombre o mujer es en el fondo lo mismo, un ente corrupto, egoísta, que a veces puede ser altruista. Pero que siempre busca su propio provecho y aprovecharse de los demás, salvo muy raras y contadas excepciones. Igualdad y Equidad de Género. Es evidente que nuestras sociedades necesitan esto.

Ese respeto mutuo que es lo que podría permitir la confraternidad, la armonía y la paz entre los pueblos. Iniciando sobre todo en las familias. Y continuando necesariamente con las normativas que indican el camino correcto hacia el respeto entre los seres humanos. El tema de los roles socialmente hablando, ha ido decayendo. Ya el espíritu conquistador y emprendedor natural del hombre, ha sido imitado y hasta superado por muchas mujeres que ejercen un liderazgo indiscutible en la sociedad y en el mundo. Igualdad de derechos es la clave. Es el denominador común que permite la aplicabilidad del criterio entre los géneros. Sin embargo, la perspectiva o ideología de género, intenta ir más allá de los criterios de igualdad de derechos. Coloca en principio una serie de normativas que privilegia a un sexo sobre el otro. Pretendiendo corregir con esto los abusos ancestrales del hombre macho, con prácticas de la mujer hembra. Es decir, combatiendo la mala práctica machista, amada por muchas mujeres, con la mala práctica feminista, que, en lugar de lograr una igualdad, una equidad de género, sustituye el abuso del hombre contra la mujer, por el abuso de la mujer sobre el hombre. Aunque esta vez apoyados en leyes que en principio intentan detener la violación de los derechos de igualdad que evidentemente tiene la mujer. La perspectiva o ideología de género, va más allá del machismo, del feminismo, y se sitúa en una posición neutral, donde no interesan ya el hombre y la mujer. Y donde se resuelve la ecuación de poder, al sustituir la perfecta libertad que es guiada por los sanos principios morales y éticos, por un libertinaje, guiado fundamentalmente por una corriente post moderna, donde se ha sustituido lo racional por el sentimiento, la ética por la estética, lo objetivo por lo subjetivo y se constituye el hedonismo y el placer como base de una sociedad cada vez más narcisista. La perfecta libertad que sugiere lo que la misma naturaleza apoya, que el reino animal y sus especies y entre ellas la especie humana, y entre ellos los mamíferos, que aportan el conocimiento indiscutible de la existencia de un varón y una hembra.

Es sustituida por un pensamiento, por un paradigma, que va por encima de la lógica, la razón, la humanidad, la naturaleza y la misma creación o evolución de la especie. Como si prácticas distintas podrían provocar mutaciones para crear un neo homosapiens, que justifiquen físicamente lo que ni siquiera en lo inteligible puede sostenerse. Pretender que con el solo hecho de apoyar el sentimiento, y que en apoyo al mismo se abra el pensamiento para promover abiertamente distorsiones a lo que la naturaleza sugiere para la especie, es sencillamente un intento más de atrapar con las manos el viento. Ciertamente los seres humanos, todos tienen en su poder el libre albedrío. Las decisiones personales sobre las preferencias sexuales son incuestionables.

De hecho, es cuestionable la imposición por ley de algunas sociedades que castigan con prisión o pena de muerte a los homosexuales. Es cuestionable el corte de genitales a niñas para evitar que sientan placer, como sucede con millones de mujeres alrededor del mundo. Pero estos fenómenos son cuestionables porque atentan contra la libertad del hombre. Por lo que también sería cuestionable, y es cuestionable, que, por leyes, normativas, reglamentos, ordenanzas, se quiera inducir a una nación, al conocimiento y práctica obligatoria de una sexualidad atípica, contraria a los elementos naturales que la especie humana trae consigo misma. Es totalmente anti natural y atípico, que un hombre o una mujer tenga relaciones sexuales con animales. O con personas ya muertas. Es totalmente anti natural que las relaciones sexuales naturales entre un hombre y una mujer, sean sustituidas por las relaciones entre dos hombres o entre dos mujeres.

Es totalmente anti natural y no se considera ético ni moral, y que el incesto se vea como algo lógico en una sociedad. Es decir que sea visto con buenos ojos, que una madre tenga relaciones sexuales con un hijo, o un padre con una hija, o un hermano con su hermana. Es totalmente antinatural y violatorio de la salud mental y emocional de los niños, que un adulto le seduzca y sostenga relaciones sexuales. Además de considerarse un delito de violación sexual en nuestra sociedad. Los baremos sociales interpretan una serie de actitudes y conductas que se consideran normales en una sociedad y son la base en la mayoría de la vez de las normativas y las leyes que le rigen. Evidentemente las leyes van cambiando en la medida que cambian las sociedades. Pero son el freno para que las mismas no se salgan de lo bueno, de lo correcto, de lo justo. Imaginemos por un momento que nuestro país, apoyados en el excelente ejemplo de corrupción e impunidad que recibe, en su mayoría el pueblo decida: de ahora en adelante todos vamos al negocio del narco y del lavado y ya no existe autoridad, ni policías, ni guardias, ni gobierno. ¿Un caos verdad? Por eso, las leyes que, aunque muchas de ellas son injustas y fueron creadas no para favorecer la mayoría sino los mismos grupos mafiosos, esas mismas leyes sirven de muro de contención, de semáforo y de esta manera tener algún criterio para juzgar y normar las conductas de la gente. Por esta misma razón, no es posible que existan decretos, ordenanzas, normativas e incluso leyes que estén por encima de la carta magna. Y no es posible que la misma carta magna establezca limitaciones a los derechos inherentes del hombre: Su libertad para el Bien, para lo Correcto.

La ideología de género pretende introducir distorsiones que alientan a nuestros niños y jóvenes a asumir actitudes y conductas por derecho y a confrontar abiertamente la tutela de los padres. Pone de frente la cultura familiar con una cultura estatal que estaría minando la autoridad de la familia. Y con ello tendríamos una sociedad más corrupta, más promiscua, con más libertinaje, más violenta y con mayores índices de criminalidad y mortalidad. La libertad inherente al hombre, sobre todo luego de ser ciudadano de la república, le faculta a tomar decisiones con su vida. La educación de los hijos, sin embargo, les corresponde a los padres. El derecho de familia habla categóricamente de la familia y el matrimonio como base de la sociedad y se fundamenta entre una relación de un hombre y una mujer.

La constitución de la república reza de igual manera. Introducir el caballo de Troya de la ideología de género mediante la educación escolar en el país, es una traición a la familia, a la sociedad, a la paz y es un crimen contra la nación. Pero lo triste es, que los lobistas que están detrás de estas prácticas y leyes, hace tiempo han sabido conquistar los bolsillos de un porcentaje importante de los medios, así como de congresistas, políticos y también se apoyan en presiones en materia de apoyo financiero o de amenazas de bloqueos, o de filtraciones extrajudiciales. Las batallas serán muchas. Sobre todo, en un país, donde hace rato el quehacer político es más una práctica mercurial y mercenaria, donde solo importa alimentar al dios dinero, y lo que menos importa es el pueblo dominicano, la familia y la salud de la República.

 

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