El tuit presidencial

Por: Orlando Jorge Mera

La decisión del presidente Luis Abinader de no propiciar que las oficinas públicas tengan fotos de su persona es un claro indicio de cambio en la forma y el fondo del actual gobierno, en contraste con administraciones anteriores. Su tuit del 25 de agosto decía: “Invito a los servidores públicos a abstenerse de colocar la fotografía del Presidente en sus despachos.

Coloquen a su familia y a sus hijos. Acabemos con el culto a la personalidad de quienes se creen caudillos. No estamos aquí para que nos aplaudan, sino para servir a la gente.”

Este gesto, a pesar de ser simple, es contundente. En el pasado, quedan los despachos de los Ministerios cargados de fotografías de presidentes anteriores, en un exacerbado culto a la personalidad.

Recuerdo que, en la transición, cuando el entonces presidente electo visitó al entonces ministro de Defensa, en la foto que recoge esa visita, se observa un cuadro del entonces presidente Danilo Medina, ejemplo de culto a su personalidad, tan grande como si fuese un dictador. Esta foto llamó poderosamente mi atención.

Sabía que Abinader iba a enviar un claro mensaje: Atrás en el pasado quedan los recuerdos de los dictadores y presidentes que han abusado del culto a su personalidad para infundir miedo en la sociedad.

En contraste, vemos hoy a un presidente, de carne y hueso, que trabaja arduamente, y que su mensaje es contundente: “Acabemos con el culto a la personalidad de quienes se creen caudillos”.

Recuerdo que mi padre, Salvador Jorge Blanco, cuando fue presidente en el período 1982-1986, tuvo gestos igualmente a los que hoy adopta el presidente Abinader. En aquellos años, la sociedad dominicana no comprendía esos hechos: trasladarse con poca escolta, detenerse en los semáforos, pagar el peaje, tomar agua de coco, ser un dominicano más. Incluso mi padre exigió que se le llamara “Ciudadano Presidente”. Por supuesto, en esos años, la sociedad no le entendió.

Pero, luego de 16 años seguidos de gobiernos del PLD, la sociedad saluda y apoya los gestos del presidente Abinader. Atrás han quedado las inconductas sociales y los actos de prepotencia de los funcionarios gubernamentales que merecieron el rechazo total del pueblo dominicano.

Estamos viviendo el inicio del cambio, que con gestos y expresiones claras y precisas desde el presidente hasta los miembros de su gabinete y los principales funcionarios del país, demuestran que ante la magnitud de los problemas, se debe actuar con humildad, responsabilidad, sencillez y determinación, apegado a los valores morales.
Guardando la distancia.

Así como Duarte devolvió los recursos sobrantes en una de las batallas por la independencia, hoy vemos esos mismos gestos de sobriedad y humildad, claves para enfrentar los enormes desafíos que tiene el país.

 

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