Danilo y el fin de su poder absoluto 

Por: Rubén Moreta

Danilo Medina acaba de ser desalojado del Palacio Nacional. El economista y empresario Luis Abinader le sucedió en el cargo público más importante de la nación: la Presidencia de la República.

Grandes expectativas existen en torno al nuevo mandatario que ascendió al poder en un contexto de dificultades, resultado de la profunda crisis sanitaria que ha derivado una crisis económica sin precedentes.

Danilo Medina encabezó una era de gobierno caracterizada por una detentación absolutista del poder. Se convirtió en un caudillo político arrogante, embriagado de poder, con escasa comunicación con la sociedad y con perversas intenciones de perpetuarse en el mando público.

Danilo Medina debió ser atajado para que no consumara su plan de una reforma constitucional que pretendía perpetuarse un tercer período de gobierno. Una sólida movilización social liderada por Leonel Fernández y Luis Abinader impidieron imponer esa modificación al texto sustantivo.

El mandante dominicano y su anillo de poder, capsulados en una burbuja manejaron el país con arrogancia. Él y su grupo hegemónico se van del poder con una alta tasa de rechazo, bajo cuestionamientos y acusaciones de corrupción y enriquecimiento ilícito.

 

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