Universidades: ¡Negocios o Academias!

Por: Félix Julián Padilla

Recientemente el Señor Antonio Sampaio da Nóvoa embajador del Portugal ante la UNESCO quien es además Rector Honorario de la Universidad de Lisboa, tuvo una entrevista muy interesante que fue compartida en la prensa nacional en uno de los diarios.

El Señor Nóvoa evaluó aspectos clave para lo que debe ser el proceso educación enseñanza universitaria en cualquier país del mundo y se mostró sorprendido de que en la República Dominicana más del 80% de los profesores de hecho un 90% o más además de no cumplir con el perfil adecuado para ser docente universitario, representan profesores por asignatura. Es decir que dedican el tiempo que pueden o les sobra como si se tratara de pluriempleo en algunos casos o sencillamente una forma de mantener vigencia o actualizado su currículo profesional.

Explico el Sr. Nóvoa que en todos los países con los que había tenido contacto el proceso era inverso, es decir que el 95% de los docentes universitarios eran de tiempo completo y de esa forma podían dedicarse a la investigación y además, ser docente de materias que ha investigado o investiga.

Dentro de las críticas hechas en dicha entrevista al sistema universitario nacional se destaca esta realidad, que imposibilita que los docentes universitarios sean doctores en su gran mayoría, ya que para serlo se necesita la investigación. Y mucho menos cumplir con el perfil adecuado de un profesor docente universitario que es precisamente: tener curiosidad por el conocimiento lo que implica Ser investigador, conceptualizar con sus estudiantes e inducirles a la investigación y tener un inmenso compromiso social.

Sobre este último punto se caen de la mata los intereses políticos que algunas universidades tienen, al constituirse en ONGS o representar intereses distintos al desarrollo integral de la nación.

El Señor Sampaio, aunque describe con claridad estos temas que son de forma indiscutible una realidad dolorosa en el país, no toco algunos aspectos de detalle y de paradigmas que subyacen en lo que denomino el Negocio Universitario de la República Dominicana junto a las estrategias clientelares de las empresas que tienen como política favorecer sus empleados con becas.

De ahí el título del presente escrito. Universidades: Academia o Negocio.

En la práctica universitaria nacional tenemos la misma situación en la casi totalidad de las mismas. Estos fenómenos que describiré no discriminan aquellas que pudieran estar facturando los créditos por materia más altos a nivel nacional, ni que otorguen los títulos universitarios y de post grado mayor valorados por nuestra gente.

El negocio universitario en el país está por encima del rigor científico y académico. Pues lo que más importa es graduar personas, sin importar que el aprendizaje se esté dando, sin asegurarse de una correcta alfabetización académica, y sin producir profesionales que tengan pensamiento crítico y que cuando salgan a la calle sean no solo personas que resuelvan problemas, sino que los sepan analizar, conceptualizar y se puedan convertirse en verdaderos agentes de cambio y de progreso de nuestra sociedad.

Evidentemente que si hacemos un benchmarking inter universitario podremos obtener categorías universitarias, donde los graduandos salen más orgullosos de haber pasado por el proceso o son mejor contratados por el empresariado nacional.

Existe un real posicionamiento en la mente del empresario o entidad contratante y toma en cuenta no solo los niveles o grados profesionales del reclutado, sino también la universidad y tipo de estudio que le certifico.

Sin embargo, todas yerran en un mismo paradigma que se mantiene de soslayo en cada una de ella y en las practicas académicas que prevalecen en el país, y es realidad de que se trata de un negocio donde importa más pagar los créditos y no perder el cliente referente para un próximo estudiante, que dar de baja académica a estudiantes porque no cumplen con el rigor científico. Y cuando se trata de estudiantes que son becados por empresas privadas o entidades del Estado, es aún más difícil aplicar el rigor académico y que este prevalezca respetando los cánones del rigor científico para calificar o dar de baja a un estudiante y se prefiere dar paso a este nuevo seudo profesional a maestrante y con ello evitar perder un cliente potencial o preservar al que se tiene.

Con estas prácticas comerciales, se destruyen los cimientos para un real ejercicio académico y con ello la calidad profesional, investigadora y ética de nuestras universidades. Viviendo de la ficción, del bloff, del engaño social y de la pantalla a miles de graduandos que salen a la calle sin las competencias necesarias para poder tener un país más competitivo.

La guerra mercadológica en el mundo universitario nacional es una guerra sin cuartel, donde cada año cada universidad gradúa cientos o miles de estudiantes y muchos de ellos salen a la calle sin una aplicación práctica de sus conocimientos.

Basta con ir a cualquiera de las actividades de graduación de cualquiera de nuestras universidades privadas, para darse cuenta, como sorprende el número de estudiante que se gradúa de grado, pos grado o maestría, con índices académicos que superan la desviación estándar del estudiante promedio y abundan los honores de tal manera, que la gente ya se cansa de aplaudir por el éxito verdadero.

Un Suma Cum Laude ya no es extraño en dichas graduaciones y ni hablar de los Magna Cum Laude que superan casi a los simples honores de un Cum Laude.

Este tipo de realidad, pone de manifiesto que algo está fallando en nuestras universidades. O de repente nos volvimos también en una Dubái Universitaria para seguir con el paralelismo, y ahora la república dominicana también se sitúa junto a la nueva gestión de energía nuclear con una camada universitaria de genios tipos Einstein.

Se da en nuestro país un interés fundamental en el titulo versus el conocimiento.

El profesor dedica el tiempo que le sobra a la docencia. El estudiante sobre todo los de post grado y maestrías, dedica el tiempo que le sobra a estudiar.

La misma crisis económica que como todo lo que ocurre en las gestiones del PLD es percepción, hace que muchos de estos estudiantes tengan que trabajar y estudiar. Y por ende la mayoría de los que trabajan y estudian, también dedican el tiempo que les sobra a su formación como profesional. Para obtener el grado de licenciatura.

Salvo en los casos de estudiantes de medicina e ingeniería, pues por el rigor científico de estas carreras casi siempre se imposibilita estudiar y trabajar, la gran mayoría de carreras si lo permiten.

Las universidades del país han sustituido el rigor científico y académico por las necesidades del mercado laboral, olvidándose que la ciencia avanza mientras las sociedades como las nuestras se quedan rezagadas.

Producir profesionales que hagan el trabajo que los que están gerenciando quieran, no garantiza que tengan un pensamiento crítico, o que puedan implementar mejoras a sus procesos, sistemas y que puedan agregar valor para una mejor sociedad.

Producir profesionales para mantener el estatus quo de una sociedad en decadencia no tiene sentido.

Y es precisamente por esto, que las universidades dominicanas tienen el reto de volver a lo básico. A la academia, a la investigación, al rigor científico y dejar de estar produciendo profesionales mediocres o incapaces del pensamiento crítico o de resolver o re plantear los nuevos horizontes para el devenir de la República Dominicana.

Viendo las cosas así, la calidad docente entra en franca contradicción con los objetivos de lucro de las universidades como instituciones.

Un docente preparado y calificado y comprometido con la verdad, la ciencia, la investigación y lo mejor del conocimiento en su leal saber, tendría que bajar sus niveles de exigencia académico para poder coexistir con la falsa misión universitaria que siempre deberá ser producir profesionales con el conocimiento y la ética adecuada, y con las competencias que les permitirán un ejercicio profesional competitivo, sino también y sobre todo, apegarse a la misión monetaria que prevalece en las mayoría de las mismas.

Un elemento que finalmente queremos destacar es que los mismos estudiantes no tienen el aliciente del investigador y del rigor científico. Pero ¿porque ocurre esto?

Porque todos los profesores dirán o una gran mayoría que los estudiantes no quieren estudiar (los de grado, los de post grado, los de maestría). En nuestro caso la nación dominicana, la Dubái del Caribe. Por una razón muy sencilla.

Los malos políticos y funcionarios han minado las raíces sociales del país. La gente viendo los ejemplos de analfabetos, vivos, trepadores, corruptos, comisionistas, desfalcadores del estado todos, viendo esos ejemplos y como ascienden socialmente (pues ascender significa tener dinero y ostentarlo), se preguntan, y para que estudiar.

Luego dicen, si hago un post grado o una maestría aprovecho ya que me la pagan y como no hay que estudiar, consigo el título y con eso tal vez me aumenten algo. Pero tengo que sacar una A pues sino la saco no me pagan la beca.

Interesante no. Las universidades lo saben y tienen que competir con las demás teniendo presente esta realidad. Entonces la gran mayoría un altísimo porcentaje pasan, se quedan más por retirarse que por reprobar. Y felices los cuatro.

Esa crisis moral y ética permea todas las instituciones del país y las universidades no escapan a estas realidades.

¿Si en adición ves lo poco que se le paga a un docente universitario por hora ahí mismo dices y como puedo dedicar mi tiempo completo a esto?

Sabemos que existen excelentes profesionales en nuestro país. Pero no son la mayoría. Y estos que son la excepción, han hecho algo que ni hacen los profesores y tampoco los estudiantes, y es investigar y no cansarse de investigar y aprender.

Cuando las universidades dejen de acomodar a sus estudiantes por razones financieras y de rentabilidad del negocio, entonces tendremos una camada mucho mayor de profesionales investigadores y con pensamiento crítico capaces de mejorar significativamente nuestra sociedad.

Son de las cosas que ocurren en nuestra bella quisqueya y que completan el análisis compartido.

Creo que con este análisis se pueden extraer los principales paradigmas que definen la forma en que opera el sistema de enseñanza aprendizaje universitario, de post grado y maestrías en la República Dominicana.