Danilo Medina: Un presidente que no le teme a Dios

Por: Dioris Contrerás

“Juro aquí ante ustedes, ante Dios como testigo, que es mi última candidatura a la presidencia”. Así se expresó Danilo Medina el 30 de agosto de 2015, cuando fue proclamado candidato por el PLD y partidos aliados, para las elecciones de 2016.

Las diferentes voces de los allegados más cercanos al presidente Medina, promueven la reelección del mismo para las elecciones del 2020, estando este imposibilitado   constitucionalmente para presentar su candidatura.

Para los seguidores de Medina la prohibición constitucional no es un problema, puesto que el partido oficialista domina ambos cuerpos legislativos y no sería difícil modificar la constitución, tal como pasó en el 2015, que también estaba imposibilitado de reelegirse.

El canto de los que le hacen coro al presidente Medina impulsando su reelección, tomó un giro dramático el pasado domingo, 19 de agosto de 2018.  Al ser entrevistado por la comunicadora Jatnna Taváres, en su programa Con Jatnna, que se transmite por Color Visión, canal 9.  En la mencionada entrevista, el presidente Danilo Medina señaló que expresará al país su posición de cara a una posible repostulación o no en las elecciones del 2020.

Como bien decía el expresidente Joaquín Balaguer, “la Constitución es un pedazo de papel”, por eso no sorprende que sea modificada hasta 70 veces de ser necesario.

Ahora bien, lo inquietante debe ser para la sociedad dominicana, tener un presidente que no tenga temor a Dios.

Para el mundo cristiano, siendo la República Dominicana parte de ese conglomerado, es muy significativo las sagradas escrituras, especialmente los Díez Mandamientos como reglas básicas de este sector religioso.

Aunque este artículo no es uno de religión, tampoco de moral, solo quiero resaltar el mandamiento # 2 “No tomarás el nombre de Dios en Vano”. Así que, abrazando las expresiones de Danilo Mediana el 30 de agosto de 2015, se puede considerar que Medina es un presidente que no le teme a Dios por tomar su nombre en vano, simplemente con el hecho de permitir a los que impulsan su reelección, y mantener silencio como lo ha hecho en el pasado.

De acuerdo a su juramento, usando a Dios como testigo, su respuesta debe ser, no más reelección.