Película “Pulso” continúa en la cartelera del cine local

Santo Domingo. – Se encuentra en cartelera la película “Pulso”, primer largometraje que dirige el productor de televisión Giancarlo Beras. Una cinta que se debate entre el thriller, el terror y el drama erótico.

Escrita, producida y protagonizada por Alfonso Rodríguez, narra la historia de Tomás, un hombre maduro cuyo matrimonio con Aída (Nansie Santelise), con quien tiene dos hijos mayores, ha llegado a un punto de aburrimiento. Por esta razón, este decide tener una aventura, aupado por Humberto, un suplidor de su empresa quien lo insta a que sea infiel. Las cosas se escaparán de las manos de Tomás cuando, luego de tener el “affair” con Katherine (Ana Carmen Léon), descubra que es seropositiva.

Este es el planteamiento de la película, que se mueve en un mundo en el que ya Rodríguez había estado cuando a mediados de los 90 realizó la miniserie “La rubia del sida”, llevando a la pantalla chica uno de los mitos urbanos más sabrosos de los años 80. De hecho, en la presente hace una referencia cuando el personaje que interpreta escribe con lápiz labial: “Bienvenida al mundo del sida”.

Este aspecto de sentencia de muerte con que se asume la enfermedad en la cinta es un anacronismo en una historia que bien hubiera funcionado en la década 80, cuando el enfermo del VIH era tratado como a los leprosos de la Antigüedad, no en 2018, cuando mucha gente vive con esta condición de manera casi normal.

Como en otros dramas hechos en los últimos años aquí, pareciera que la referencia para la realización de las escenas y actuaciones fueran las telenovelas (sobreatuación, diálogos insulsos incluidos) y no el cine.

En ese sentido, situaciones “dramáticas” (como la escena en la que Tomás descubre que puede estar infectado) en lugar de provocar tensión, puede llegar a ser risible por la ridícula manera en que ha sido realizada. Esto reforzado por la inverosimil que llega a ser la reacción de los personajes.

A eso se suman la injustificable, dentro del argumento que son las escenas de tortura hacia una mujer, más allá de castigarla por el hecho de haberlo contagiado, como si fuera culpable de todo lo que les ha pasado a los personajes masculinos.

De esta manera, el desenlace no hace más que reforzar las ideas misóginas que tiene la trama (en la que los personajes femeninos son o prostitutas o esposas histéricas, salvo Pity, que hace Ileana Bencosme), en un filme cuyos productores venden como con un “mensaje” de prevención de la enfermedad.