¡Barahúnda Opositora!

Por: Daygorod Fabián

Un hecho que no resiste análisis – a pesar de que intentamos filosofar al respecto – es la incapacidad de los partidos opositores de converger en una misma bancada que tenga como finalidad sacar al PLD del poder, y así terminar con los años en forma consecutiva que ésta agencia partidaria tiene en el palacio, manejando los destinos de la nación. Pareciera que no fuese posible restañar (las heridas inexistentes)  las imprecaciones que nunca se han dicho y de esa manera concurrir hacia un certamen electoral en un mismo camino.

Un claro ejemplo de unificación (aunque con casos que merecen observación) es la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en Venezuela. En esa agrupación opositora articulan sus ideas, contrarias a la denominada Revolución Bolivariana, partidos de todos los litorales. A pesar de las dificultades y desesperaciones que exhibe esa alianza antagonista en las elecciones para la elección de los representantes de la Asamblea Nacional, logró aplastar al bien mencionado Chavismo ¿Sin Chávez?

Las diferencias son evidentes y más cuando se siguen agendas programáticas e ideológicas que distan de un partido a otro. El asunto estriba en verificar los puntos en común de cada agenda y con esos puntos edificar una nueva donde confluyan las mejores ideas de cada exponente partidario. Al parecer este suceso o evento es en extremo difícil, ya que no hemos logrado verlo -ni similares- en los procesos electorales que se han celebrado en nuestro país.

A mi entender las ideas de bonhomía que los viejos y recalcitrantes exponentes políticos, casi decimonónicos, tienen en sus cabezas con respecto de la auscultación ciudadana, no los deja pensar con claridad y analizar que el gobierno moral y económicamente está cercado. Pero ese perímetro (moral y económico) debe ser aprovechado desde el ángulo electoral por una figura (no por varias) que logre concitar el apoyo de la gente.

El elemento esencial, no es ni siquiera el carisma –cualidad preferente para un político- es el convencimiento para la población de que se hará un trabajo distinto y en procura de mejorar, verdaderamente, la calidad de vida de la gente. ¡Es cierto! el gobierno tiene sus luces, que son muchas, pero por el bien y la estabilidad del régimen democrático no es correcto que un solo partido ostente el control casi absoluto del todo en la ¿democracia?

Ahí es que se encuentra nuestra barahúnda opositora. En el no aprovechamiento del hartazgo y desgaste que provocan los años consecutivos en el poder.

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